Cada 26 de julio celebramos el Día Internacional de los Abuelos, una fecha cargada de emoción y significado, que nos invita a reflexionar sobre el papel esencial que desempeñan los abuelos y abuelas en nuestras vidas, en nuestras familias y en nuestra sociedad.
Desde Serlicoop llevamos años de experiencia en el cuidado y atención domiciliaria de personas mayores, conocemos de cerca sus necesidades, sus historias, sus silencios… y también sus tristezas. Por eso, hoy queremos ir más allá del homenaje superficial y hacer un llamado a la reflexión colectiva.
Porque, aunque muchos piensen que el maltrato a las personas mayores solo se manifiesta en formas físicas o visibles, el maltrato psicológico está mucho más presente de lo que imaginamos, y suele estar enmascarado en actitudes cotidianas: la indiferencia, la infantilización, la falta de escucha o el desprecio hacia sus decisiones.
Demasiadas veces se trata a los abuelos como una carga, en lugar de reconocerlos como lo que son: un pilar de nuestra sociedad. Personas que han trabajado, luchado y sacrificado mucho para sacar adelante a sus familias y construir el mundo en el que hoy vivimos. Sin embargo, en una sociedad cada vez más individualista y digitalizada, se les deja de lado, se les invisibiliza o se les hace sentir que ya no tienen nada que aportar.
Y, paradójicamente, mientras se recurre a ellos con frecuencia para ayudar a cuidar de los nietos o cubrir necesidades familiares, no siempre se respetan sus tiempos, sus deseos o su derecho a decidir sobre su propia vida. Se les exige, pero no se les acompaña. Se les necesita, pero no siempre se les escucha.
Este 26 de julio queremos recordar que los abuelos no son solo cuidadores, ni son un recurso práctico al que acudir cuando hace falta. Son personas valiosas, con una vida rica de experiencias y un corazón lleno de afecto. Son memoria viva, y merecen que les tratemos con dignidad, con empatía y con respeto.
Desde nuestro equipo, reafirmamos nuestro compromiso con el cuidado integral de las personas mayores, y animamos a todas las familias y a la sociedad en su conjunto a mirar con otros ojos a nuestros mayores. A no dejarles atrás en un mundo que cambia rápido, sino a integrarles, a apoyarles y a proteger sus derechos.
Porque el verdadero homenaje a nuestros abuelos y abuelas no se hace solo con palabras, sino con hechos. Escuchándolos. Incluyéndolos. Respetándolos.


